Muchos autopromotores eligen cocina o calefacción antes de saber cuánto cuesta realmente construir su casa. Descubre el error más caro al construir una vivienda.
El mayor error al construir una casa: empezar por la cocina antes que por los números
Cuando alguien decide construirse su propia casa, lo primero que aparece es la ilusión. Y es lógico.
Empiezan a pensar en cómo será la cocina, si poner suelo radiante o aerotermia, qué tipo de ventanas instalar o qué fachada les gusta más. En pocos días la cabeza ya está llena de ideas.
El problema es que la mayoría de autopromotores empieza por ahí.
Y después de muchos años viendo proyectos de vivienda, puedo decir que ese es probablemente el mayor error que se comete al construir una casa.
Antes de elegir la cocina, la calefacción o el tipo de ventanas hay una pregunta mucho más importante que casi nadie se hace al principio:
¿Cuánto dinero necesito realmente para construir mi casa y puedo permitírmelo?
Parece una pregunta evidente, pero en la práctica casi siempre llega demasiado tarde.
Construir una casa es primero un proyecto económico
Muchas personas empiezan el proceso buscando inspiración en internet, hablando con arquitectos o visitando exposiciones de cocinas.
Pero todavía no han hecho algo básico: sentarse a hacer números.
Y cuando digo hacer números no me refiero a una cifra rápida del tipo:
“Construir una casa cuesta unos 1.500 euros por metro cuadrado”.
Eso no es un presupuesto. Es solo una referencia muy general.
El coste real de construir una vivienda incluye muchas más cosas de las que la gente suele imaginar al principio.
Por ejemplo:
- el terreno
- los impuestos de la compra
- el proyecto del arquitecto
- la dirección de obra
- el estudio geotécnico
- las licencias municipales
- la construcción de la casa
- la urbanización de la parcela
- las acometidas de agua, luz o saneamiento
- la cocina, los armarios y otros equipamientos
- los impuestos finales
- y, por supuesto, los imprevistos
Cuando empiezas a sumar todas estas partidas es cuando muchos autopromotores se llevan la primera sorpresa.
El error típico: diseñar primero y hacer números después
Este error lo veo con bastante frecuencia.
El autopromotor empieza a diseñar la casa con ilusión. El proyecto va creciendo poco a poco: más metros, ventanales más grandes, instalaciones más completas, mejores materiales.
Todo parece encajar… hasta que llega el momento de pedir presupuestos.
Y entonces aparece la realidad.
En muchos casos el coste real de la casa está bastante por encima de lo que se había imaginado al principio.
El problema es que en ese momento el proyecto ya está diseñado.
Y modificarlo cuando ya está avanzado no siempre es fácil. A veces obliga a recortar metros, cambiar soluciones o renunciar a cosas que ya se daban por hechas. No es el mejor momento para tomar decisiones.
La primera pregunta que deberías hacerte antes de empezar
Antes de pensar en la cocina o en el sistema de climatización hay una pregunta que todo autopromotor debería responder con calma:
¿Cuál es el presupuesto máximo real que puedo destinar a construir mi casa?
Cuando hablo de presupuesto real me refiero a tener claro:
- qué ahorros hay disponibles
- qué financiación es posible
- qué margen existe para imprevistos
Construir una casa sin tener claro ese número es un poco como empezar un viaje largo sin saber cuánto dinero llevas en la cartera.
Puedes avanzar un tiempo, pero tarde o temprano tendrás que parar.
El orden correcto suele ser justo el contrario
Con los años he llegado a la conclusión de que el proceso debería empezar justo al revés de como lo hace la mayoría.
Primero se debería definir la capacidad financiera real. Es decir, cuánto dinero puede destinarse al proyecto sin vivir con el agua al cuello.
Después conviene hacer una estimación razonable del coste total de construir la casa, teniendo en cuenta todas las partidas del proyecto.
Con esos números encima de la mesa es cuando tiene sentido ajustar el tamaño de la vivienda, el nivel de instalaciones o el tipo de acabados.
Y solo entonces llega el momento de diseñar la casa.
Cuando el proyecto se desarrolla dentro de unos límites económicos claros, todo cambia. Las decisiones se toman con más tranquilidad y la obra deja de ser una sucesión de sustos.
La buena noticia: este error se puede evitar
La mayoría de autopromotores no comete este error por imprudencia.
Simplemente nadie se lo explica al principio.
Cuando alguien empieza a pensar en su casa nueva, lo normal es hablar de espacios, materiales o estilos. Rara vez la conversación empieza por los números.
Sin embargo, dedicar un poco de tiempo al principio a entender bien el coste real del proyecto puede ahorrar muchos problemas más adelante.
Al final, construir una casa debería ser una experiencia ilusionante, no una fuente constante de preocupaciones.
Entender los errores más comunes del autopromotor
Construir una vivienda es uno de los proyectos económicos más importantes que afronta una persona en su vida.
Saber dónde suelen aparecer los errores y los riesgos ayuda mucho a tomar mejores decisiones desde el principio.
En la Academia Autopromotor analizo precisamente estos errores que veo repetirse una y otra vez en proyectos de vivienda, y explico cómo evitarlos antes y durante la construcción de tu casa.
Porque en este proceso hay algo que siempre merece la pena tener:
criterio para no equivocarse cuando aún estás a tiempo.


